NO PUEDO
Dejar de
pensar que tendré que morir
Quizá no
ahora, quizá no mañana…
Quizá
nunca, quizá vivir la eternidad,
Sonreír,
amar y amarte y seguir,
Por
entramados de miradas… las tuyas,
De
aquellas que se me escapan,
De
aquellas que se vuelven mitos,
Mitos, de
calles que recorren tu rostro,
De
prosas que se escriben en tus sabanas de
papel,
Que le
dan vida a tus pechos
No puedo,
ni quiero,
Tener que
despertar y decir buenos días,
A
expensas del mal tiempo,
De tus lluvias
cubriendo los mil baches,
De tus
faldas, de tus hierbas, de tu amor,
De los
sexos de tu sexo de amor en los recuerdos,
Del cielo
sin estrellas, de uno en mi memoria.
No puedo,
no quiero,
Dejar de
escribirte,
Con las
manos malditas,
Del que
asesina… su tiempo,
Caminando
en el sueño de calles…
Que no
llegan a ningún lugar,
Abrazando
un latido de mil tictacs,
Aquello
cuya piedad abraza,
En
nuestro último suspiro.
Mientras
escribo, ¡confieso!
Que no
puedo, que no quiero,
Tener que
dejar de morir…
En tus
sueños, cuestionándome la vida,
Reprochándome
estar fuera del mundo,
De ese
abandono sin salvación,
Del
trámite misterioso de aquella luz,
Que se
cola… por la puerta del camino,
Una vida,
ese “YO” espontaneo,
Fuera de
esto que llamamos mundo.
Oswaldo Guamán
No hay comentarios:
Publicar un comentario