miércoles, 10 de julio de 2013



NO PUEDO


Dejar de pensar que tendré que morir

Quizá no ahora, quizá no mañana…

Quizá nunca, quizá vivir la eternidad,

Sonreír, amar y amarte y seguir,

Por entramados de miradas… las tuyas,

De aquellas que se me escapan,

De aquellas que se vuelven mitos,

Mitos, de calles que recorren tu rostro,

De prosas  que se escriben en tus sabanas de papel,

Que le dan vida a tus pechos



No puedo, ni quiero,

Tener que despertar y decir buenos días,

A expensas del mal tiempo,

De tus lluvias cubriendo los mil baches,

De tus faldas, de tus hierbas, de tu amor,

De los sexos de tu sexo de amor en los recuerdos,

Del cielo sin estrellas, de uno en mi memoria.



No puedo, no quiero,

Dejar de escribirte,

Con las manos malditas,

Del que asesina… su tiempo,

Caminando en el sueño de calles…

Que no llegan a ningún lugar,

Abrazando un latido de mil tictacs,

Aquello cuya piedad abraza,

En nuestro último suspiro.



Mientras escribo, ¡confieso!

Que no puedo, que no quiero,

Tener que dejar de morir…

En tus sueños, cuestionándome la vida,

Reprochándome estar fuera del mundo,

De ese abandono sin salvación,

Del trámite misterioso de aquella luz,

Que se cola… por la puerta del camino,

Una vida, ese “YO” espontaneo,

Fuera de esto que llamamos mundo.





Oswaldo Guamán

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